Contar con sistemas y medidas de control, ya no es un
requisito solo para las grandes empresas; actualmente, las pymes también deben
involucrarse en la cultura de la planificación para prevenir y minimizar el
riesgo dentro de su negocio.
El mundo globalizado de los negocios, y el uso de nuevas
tecnologías, está arrasando con las pequeñas y medianas empresas que no están
preparadas para el cambio y para competir en las circunstancias actuales.
La planificación permite determinar el rumbo que queremos
que tome la empresa, y plantear diversas alternativas para llegar al fin u
objetivo determinado.
Para ello resulta importante realizar un diagnóstico de las ventajas
y desventajas, tanto de la propia empresa como de entorno que la rodea; esto va
a permitir reconocer la situación en la que se encuentra nuestro negocio, en
relación con negocios similares.
También va a contribuir a determinar los factores internos y
externos que pueden favorecernos o perjudicarnos como empresa; y por lo tanto,
tomar las medidas preventivas para sacar el mayor beneficio posible, a favor
del negocio.
Una pyme que establezca un adecuado sistema de control
(interno), puede tomar ventaja sobre sus competidores, disminuir las amenazas
que la acechan, y reforzar sus ventajas.
Por otro lado, un adecuado sistema control interno en la
empresa, previene y disminuye el grado de riesgo en áreas importante de la
empresa; como puede ser el proceso productivo o de ventas, riesgos laborales o
de sanciones fiscales; por mencionar algunos.
Las pymes en México (y probablemente en el mundo), son el
motor de la economía, ya que sostienen en 85% de los empleos formales, y aportan el 11%
del flujo económico en el país.
Por esta razón, resulta importante fortalecerlas, y cultivar
una cultura empresarial, ha permitido a muchas pymes que se han mantenido en
los dos primeros años de operaciones, consolidarse en el mercado y crecer.
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