Decimos que un negocio es
solvente o que tiene liquidez, cuando tiene la facilidad de cumplir sus
compromisos o deudas de corto plazo, en otras palabras, la capacidad con la que
podemos convertir nuestros activos en dinero sin sufrir alguna perdida en el
proceso.
Por ejemplo, un negocio
que tiene una gran cantidad de activo circulante (cuentas por cobrar,
inventarios, deudores o inversión en acciones) que puede convertir rápidamente
en efectivo al vender o cobrar, es más líquida que otro que tiene su mayor
inversión en vehículos e inmuebles (activos fijos), puesto que para
convertirlos en efectivo, se requiere un plazo mayor de tiempo, con relación a
los activos circulantes.
Tomemos como ejemplo los
casos de dos negocios, el negocio “A” y el negocio “B”,
Negocio “A”:
Activo Circulante $215,000.00
Pasivo de Corto Plazo $105,350.00
Utilidad del Periodo: $ 10.500.00
Negocio “B”
Activo Circulante $110,200.00
Pasivo de Corto Plazo $ 98,750.00
Utilidad del Periodo: $ 35,500.00
Con base en los números
de estos dos ejemplos, podemos determinar que el negocio “A”, tiene una
capacidad de pago de $2.04 pesos, por
cada peso que debe.
Por el contrario, en
negocio “B”, tiene una liquidez de $1.11 pesos por cada uno que debe, aun cuando
tuvo mayor utilidad.
Como podemos ver, no
basta con tener grandes utilidades, debemos saber analizar los números de
nuestro negocio para estar alerta de los cambios o decisiones que debamos
tomar, a fin de garantizar la continuidad y crecimiento del mismo.

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